Vuelven nuestras “golondrinas”

Centenares de mujeres regresan a sus hogares tras pasar el invierno trabajando en las fábricas de Mauleón.

Cerca del millar de mujeres cruzarán los Pirineos en este inicio de la primavera, de regreso a su hogares tras haber permanecido prácticamente seis meses de duro trabajo en las fábricas de alpargatas –espadrilles, como dicen allá- de Mauleón y otras localidades de La Soule y el Bearn, en la vecina Francia.

Vuelven a pie por Larrau, Belagua y Somport con el dinero obtenido –el que no se han gastado en enseres y regalos para los suyos- en jornadas de entre 14 y 16 horas de trabajo en las modernas fábricas del popular y sencillo calzado de la vertiente norte de nuestras montañas, que a día de hoy emplean a más de 5.000 personas en una más que floreciente industria. La mayoría son muchachas jóvenes y solteras, aunque también viajan matrimonios y familias enteras, para las que el invierno –la campaña se inicia en octubre- supone la obtención de un salario, acaso el primero que haya entrado en aquellas humildes casas.

Aunque las migraciones temporales –viajes de ida y vuelta- son habituales en estas montañas desde hace siglos –tanto en un sentido, como en el otro-, la mecanización de las fábricas de alpargatas y la escasez de mano de obra en las regiones vecinas ha convertido a la espadrille en un fenómeno socioeconómico casi sin precedentes para los pueblos navarros y aragoneses.
Con la llegada de la primavera a durante el mes de mayo celebraremos el regreso de las golondrinas.
Os invitamos que os acerquéis a conocer la historia de estas mujeres visitando urzainki.

Esta es la golondrina del 2021,cada año en mayo celebramos la fiesta de vuelta de las golondrinas con un ambiente festivo con vermut musical comida y tardeo con dj. Este año debido a la situación excepcional os iremos informando de como lo celebramos.

Entre los apellidos de aquellos pioneros figuran los Blanzaco, Palacio, Gil, Aznarez, Arilla, Buil…

El milagro alpargatero

Los artesanos bearneses y suletinos fabrican alpargatas de cáñamo y lino desde al menos el siglo XVIII, del mismo modo que se realiza a este lado de la frontera desde tiempo inmemorial. La llegada de la energía hidroeléctrica –Mauleón fue una de las primeras villas electrificadas de Francia- favoreció la mecanización desde 1850 –las famosas máquinas Blake- y la artesanía devino en industria (el cáñamo se sustituyó por el yute, y ahora se utiliza también el algodón y el caucho) gracias también al ferrocarril, que llegó a Mauleón en 1886.

A comienzos de siglo, Mauleón contaba con una docena de fabricantes (Cherbero, Béguerie, Bidegain, Bardos, Çarçabal, Laplace… ) que enviaban entre 300 y 400.000 pares a las minas del norte de Francia. El pasado año de 1913 una sola fábrica de Oloron vendió 1.750.000 docenas de pares de alpargatas. El 90% se exportó al río de la Plata (Argentina y Uruguay).

El mayor alpargatero de Mauleón, Pierre Cherbero, es el dueño del primer automóvil de la comarca y ha fundado el equipo de rugby local, que paga de su bolsillo.